c/ Sant Antoni, 17. Palafrugell (Girona)
Precio: menú degustación de 40 euros o platos de la carta
T. +34 971 30 56 30
http://www.restaurantlaxicra.com
| Esencia de arròs negre |
Llego a La Xicra para escribir un reportaje sobre el mar i muntanya publicado en la revista Cuina de febrero de 2012 y lo que me encuentro es un pequeño y acogedor restaurante, un refugio perfecto contra la Tramuntana y los inviernos solitarios de la costa norte catalana. La carta y el entorno del restaurante lo cuentan todo: La Xicra ofrece cocina tradicional y local adaptada a las digestiones actuales (o sea más frugal), en un marco de mantel de hilo y cuidada selección de vinos. De ahí que la puerta esté fusilada con pegatinas de las guías gastronómicas que han caído rendidas desde hace años.
| Dos opciones: carta o menú degustación |
| Esto sí que es un arroz caldoso |
Es casualidad que La Xicra esté en la misma calle que inspiró la única novela de Josep Pla -El carrer estret (La calle estrecha)- pero el hecho es que ambas personalidades -la del emblemático escritor de Palafrugell y la de la cocina de este templo de la cocina ampurdanesa- confluyen. Por culpa del callejero y porque tanto Pla como Pere Bahí, el impulsor y amo de la La Xicra, profesan un respeto profundo por la gastronomía auténtica de este fragmento del Empordà llamado l'Empordanet.
Hace 27 años, cuando Bahí, que entonces era decorador, recibió el encargo de arreglar el Carrer Estret, descubrió un local en esa calle que había sido lechería y fábrica de fideos. Le gustó y decidió convertirlo en una granja donde durante un tiempo sirvió chocolate a la taza y pasteles. Hasta que Dónde comer publicó una recomendación y Bahí pensó que si la repostería le salía tan bien, por qué no ponerse con el rostit de pollastre, los mar i muntanya, los platillos y los catxoflinos. Y La Xicra se convirtió así en lo que es: una fábrica de placer.
Abro un pequeño diccionario para que cuando vayáis a La Xicra o a otro restaurante de la zona no le deis el coñazo como hacemos los de la capital cuando salimos de Can Fanga.
Acabo con el acertijo de la sustancia negra de la foto. Es un sofrito. El de verdad, el que hacen en el Empordà: cebolla roja de Figueres + aceite + agua. Fuego muy bajo y unas cinco horas de cocción. Cuando la cebolla se quema, añaden agua o vi ranci. El resultado es un exquisito caramelo de cebolla que convierte el arròs negre en uno de los distintivos de la cocina ampurdanesa. En otros sitios optan por meter una bolsa de tinta de calamar y asunto arreglado. En La Xicra se complican la vida. Todo para que cuando salgas por la puerta, la de las pegatinas de las guías gastronómicas, llegue la hostia: eres consciente que encontrarás pocos sitios como éste, cada vez menos, donde disfrutar de la cocina de siempre y del sabor original.
Abro un pequeño diccionario para que cuando vayáis a La Xicra o a otro restaurante de la zona no le deis el coñazo como hacemos los de la capital cuando salimos de Can Fanga.
- Mar i muntanya (mar y montaña): Un género culinario típico de la Costa Brava. Hay platos de carne y pescado en otras culturas. Está el gumbo de Nueva Orleans, el beef and oysters pie inglés, el cerdo con almejas del Alentejo (Portugal), el congee y el dim sum chinos o la espardenyà valenciana. Pero el mar y muntanya es otra cosa: el amalgama de la carne y el marisco que practica la cocina de la costa norte catalana constituye un modelo culinario. El plato insigne es el pollo con langosta, que ya aparece en dos libros míticos de Josep Pla: El que hem menjat y en otro difícil de encontrar, titulado (cómo no) Llagosta i pollastre. Pero también están el arroz de butifarra negra y erizo de mar, el calamar relleno de carne, el conejo con caracoles y centollo, los catxoflinos y Es Niu, esa extravagancia nacida hace cien años en las barracas de los fabricantes del corcho y que requiere tantas horas de dedicación que en La Xicra sólo lo cocinan durante la campaña anual.
| Catxoflino de cigalas, mejillones, sepia, setas y albóndigas |
- Catxoflino: Pere Bahí lo describe como la jam session de la cocina. La improvisación en los fogones. Son platos derivados de guisar todo lo que encuentras por la cocina con dos únicas condiciones: que sean comestibles y buenos aliados. Para eso hay que tener instinto. No basta con saber tocar el saxo: hay que ser el mejor. Sólo Charlie Parker, Oscar Peterson, Johnny Hodges, Ben Webster y podían parir una de las mejores improvisaciones de la historia. Y también hay que ser un experto para saber combinar ingredientes que casen en la cazuela. En La Xicra lo son y hacen catxoflinos de: sepia, cansalada de porc viada, salchichas, gambas y mejillones; albóndigas, alcachofas, gambas, mejillones y seques; etc.
- Capullo/a: El que en sitios como La Xicra buscará en lo más recóndito de su materia gris (poco gris, más bien transparente) para resolver con un: ¿puedes ponerme un catxoflino de cigalas, albóndigas, mejillones y sepia pero me quitas los mejillones, que no me gustan? A estos tíos hay que erradicarlos. Que se abstengan de ir a sitios como éste: no se lo merecen.
| Pere Bahí me dedica su libro de recetas El que menjava Josep Pla |
Acabo con el acertijo de la sustancia negra de la foto. Es un sofrito. El de verdad, el que hacen en el Empordà: cebolla roja de Figueres + aceite + agua. Fuego muy bajo y unas cinco horas de cocción. Cuando la cebolla se quema, añaden agua o vi ranci. El resultado es un exquisito caramelo de cebolla que convierte el arròs negre en uno de los distintivos de la cocina ampurdanesa. En otros sitios optan por meter una bolsa de tinta de calamar y asunto arreglado. En La Xicra se complican la vida. Todo para que cuando salgas por la puerta, la de las pegatinas de las guías gastronómicas, llegue la hostia: eres consciente que encontrarás pocos sitios como éste, cada vez menos, donde disfrutar de la cocina de siempre y del sabor original.









